Hoy hace una semana que mi compañera Rosa y yo nos despedimos de l@s voluntari@s. He llegado a la oficina a las 8:30 de la mañana y me he preparado un café, dispuesto a revisar el correo electrónico atrasado en las últimas semanas. Hace 6 meses, pasada la Navidad, hice exactamente lo mismo, dispuesto a planificar un campo de trabajo internacional.
Mi objetivo era claro: debía organizar el trabajo para que 25 voluntarios procedentes de toda Europa rehabilitaran los senderos del municipio de Cortegana, en la comarca de la Sierra de Huelva, al tiempo que procurarles una experiencia inolvidable.
La primavera de 2010 trancurrió en la Sierra, intentando recuperar tramos de caminos que desde la edad media habían comunicado Cortegana con los pueblos vecinos. Los proyectos ejecutivos de senderos quedaron listos a finales del mes de mayo. Quedaba alojar ha los participantes, procurarles un servicio de comidas que les permitiera disfrutar de la gastronomía local, diseñar un programa de actividades lúdicas y recreativas que uniera rápidamente a tod@s l@s jóvenes y les permitiera disfrutar de los valores culturales de la provincia de Huelva.
El día 26 de julio, sentía que mi proyecto había terminado. Estábamos en Cortegana recibiendo a los voluntarios. Ya solo quedaba disfrutar. Me preocupaba el idioma que debía utilizar preferentemente, cómo salvar los obstáculos de comunicación entre los voluntarios y un sol de justicia al que no están acostumbrados nuestros amigos del norte de Europa.
Mis dos semanas en Cortegana han sido un suspiro. He sido víctima de un programa de actividades vertiginoso, que yo mismo había diseñado. Pero l@s voluntari@s no se han quedado atrás. La juventud, las ganas de aprender, el amor a la naturaleza, la satisfacción de realizar un trabajo de gran utilidad social y el disfrute, les ha permitido exprimir cada segundo de este encuentro.
A fecha de hoy, hemos proporcionado a un municipio sito en una zona geograficamente aislada 4 senderos de pequeño recorrido, 4 nuevos recursos turísticos que serán disfrutados por los corteganeses y visitantes, y explotados por jóvenes emprendedores de la localidad. De la mano de 25 jóvenes procedentes de España, Alemania, Francia, Finlandia, Polonia, Marruecos y Turquía, que han ganado una experiencia vital y amigos para siempre.
Acabo de terminar mi café, y sigo sin encontrar las palabras adecuadas para expresar mi satisfacción. Tan solo sé, que en breve emprenderé nuevos proyetos de voluntariado.
Rafael Sánchez. Director del Campo de Trabajo.